jueves, 13 de noviembre de 2008

COTIDIANO VI


Estoy en una etapa donde no me hace muy bien estar en casa, si antes disfrutaba con las mañanas libres de lectura, ahora mis lecturas tienen que ser en lugares públicos , donde uno pueda estar en calma ( cafes , bibliotecas) . A veces estoy en casa tranquilo y hay una cierta quietud que me desespera.
Una de las cosas que he hecho para ocupar mi tiempo es salir a trotar por las noches , la primera vez pensé que iba estar solo por el parque , pero me di cuenta que somos muchos los que tratamos de botar las malas vibras diarias con un poco de ejercicio.
Después de trotar por media hora, vuelvo a casa me ducho y me pongo a escribir o a leer hasta tarde . Salir a trotar me calma, controla mi ego e incluso me hace más detallista a la hora de leer.
LA FOTO ES DE FLICKR

4 comentarios:

Katrina Van Dassos dijo...

Ostras.
Lo de irse a correr sí que es serio... qué fuerza de voluntad.


A mí también me pasa, no leo nunca en casa. Prefiero un parque, el metro, el autobús,un banco cualquiera. Y tampoco sé por qué.

Un abrazo y ánimo con la vida sana.
;)

María dijo...

Nada como el deporte!! En mi caso, estoy que no sé muy bien lo que quiero; si salir o estar en casa...suele gustarme ambas cosas cuando son elegidas. Últimamente, cuando leo, lo hago en casa...fuera hace mucho frío. Un saludo!!

mariano skan dijo...

Recuerdo que gran parte de la lectura de EL nombre de la rosa la hice en un parque en Neuquen, el ruido de los autos no me importaba. En ese tiempo trabajaba en una casa que arreglaba máquinas registradoras así que imaginate hace cuánto ya.
Cerca de mi casa, en la actualidad, hay una mujer que lee en voz alta como los antiguos monjes de monasterios: atril, libro y voz alta ya que la escritura carecía de puntuación y la lectura en voz alta les ayudaba a concentrarse. ésto lo leí, será un bolazo?

saludos

Andrómeda dijo...

Yo leo en todas partes, principalmente en casa. Cuando una novela me atrapa, no hay ruido posible que me haga salir de ella.
También creo en el efecto tranquilizador del ejercicio.

¡Saludos!